Etiquetas

, ,

Ésta es una señal de que las destrezas IT podrían no estar a la altura de las exigencias en la era BYO: decir “no” muchas veces.

“Hemos visto que esto sucede [en IT] a través de los años: la primera respuesta es siempre ‘no‘ o ‘no se puede‘”, dijo Matt Kaplan, vicepresidente de Productos de LogMeIn, en una entrevista. “La gente de IT no deseaba que nadie usara el Internet en el trabajo en sus inicios, ya que no era segura o quizá no era productivo.

No obstante, los profesionales IT parecen estar bien conscientes de que el paradigma de traer el dispositivo (y lo que sea) al trabajo requiere cambios. En una encuesta reciente, 89% de los tomadores de decisiones e influenciadores de IT que trabajan en empresas pequeñas y medianas (PyME) dijeron que un entorno BYOA (traiga su propia aplicación) los obligaría a actualizar sus destrezas actuales. La encuesta incluyó a más de 1,200 profesionales IT. Al ahondar en sus comentarios se acentúa lo que comienza a parecer obvio: por cualquier acrónimo, BYO inspira una amplia variedad de opiniones (que van del entusiasmo al odio) porque los empleados traen a la oficina sus propios dispositivos y aplicaciones. Pero parece haber un punto de vista que se acerca al consenso: guste o no, BYO está reescribiendo la descripción del puesto de muchos profesionales IT modernos.

A continuación, un vistazo a seis nuevos roles y responsabilidades que podrían necesitarse llevar sobre los hombros para triunfar en un entorno BYO.

1. Hay que volverse facilitador

Alguna vez IT fue “la” fuente de tecnología en los entornos corporativos (no sólo de las diversas herramientas que los empleados utilizaban para hacer su trabajo, sino también de toda la información referente a esas herramientas). No más: los entornos BYO requieren que los profesionales IT sean facilitadores más que vigilantes. “Usted ya no es necesariamente la persona más lista de la sala cuando se trata de aplicaciones que las personas usan”, apuntó Kaplan.

La facilitación requiere salir de la sala de servidores e integrarse a la empresa de todos los días. La renuencia o negación absoluta a hacerlo podría poner al CIO y su equipo en la ruta directa al fracaso. “Es realmente importante desde una perspectiva de destrezas aprender a interactuar con individuos en la compañía: qué aplicaciones utilizan y qué tan efectivas son, además de poder facilitar compartir esa información en toda la compañía”, señaló Kaplan.

2. Urge salir del negocio de la mesa de ayuda

Una ventaja del modelo BYO (que han citado varios participantes de la encuesta de LogMeIn) es la posibilidad de abandonar un rol basado mayormente en soporte por uno más estratégico. “El área IT necesitará fomentar una infraestructura de soporte descentralizada donde los empleados realmente se ayuden unos a los otros porque tienen los mejores conocimientos sobre sus aplicaciones (más conocimientos incluso que los profesionales IT)”, explicó Kaplan. Eso es pragmatismo y estrategia de carrera por partes iguales. Habrá demasiados dispositivos y aplicaciones a los cuales dar soporte de manera razonable, en particular con personal reducido. Dedicar menos tiempo a resolver problemas y a mantenimiento liberará al CIO para aportar valor de tecnología en otra parte de la empresa.

3. Volverse gurú de las aplicaciones

Al lograrlo, quizá el profesional IT ya no tenga la seguridad de ser la persona más lista de la sala cuando se trata de tecnología, pero eso no quiere decir que no lo pueda intentar. Una destreza que ayudará a los profesionales IT a destacar en la era de la Nube y la era móvil es simplemente ser bien versados en lo que se tiene a la mano (qué funciona bien, qué no funciona bien y todo lo que hay en el medio). Eso representa un cambio de los días cuando una oficina podía apoyarse en una serie relativamente pequeña de aplicaciones y herramientas centrales distribuidas por la compañía y nada más.

Seguro, todos han oído hablar de Dropbox, pero la familiaridad con un más amplio espectro de aplicaciones en dispositivos le ayudará al ente IT a reafirmar la función IT  como invaluable experta en la materia y no como un opositor persistente. Si esto parece un tanto abrumador dado el enorme volumen implicado, vale la pena comenzar con categorías que se consideren indispensables para los usuarios de negocios en cada caso particular.

“Volverse un gurú de las aplicaciones es un reto porque hay muchos dispositivos diferentes y tantas aplicaciones distintas”, dijo Kaplan. “Pero estar en sintonía con las mejores aplicaciones de productividad, para poner un ejemplo, sería un buen lugar para comenzar. Si IT puede identificar aquellas aplicaciones que las personas utilizarán más probablemente en sus entornos, creo que ése es un muy buen primer paso.”

4. Manejar identidades más que dispositivos o aplicacione

Kaplan opina que los profesionales IT ya acostumbrados a manejar hardware y software necesitarán pensar en términos de manejar identidades en entornos BYO. Entre otras razones, simplemente hay demasiados dispositivos y aplicaciones para tenerlos vigilados de manera viable. La tarea se puede tornar más sana (y en teoría más segura) si a cada empleado se le asigna una identidad digital única para accesar a todo lo que usa para trabajar.

“Lo que vemos es la necesidad de manejar la identidad en dispositivos y aplicaciones, y existen varias compañías allá afuera que crean aplicaciones [de manejo de identidad] (del tipo de la siguiente generación de Active Directory) para la era BYO y basada en la Nube”, afirmó Kaplan: “Es la posibilidad de controlar y manejar la identidad del usuario, y cerciorarme de que yo, como empleado, mantengo mi identidad segura”.

5. Conviene considerar múltiples significados de “monitoreo”

No es probable que el monitoreo tradicional de redes y sistemas desaparezca. De hecho, incluso podría ser más decisivo en la era BYO. Pero los profesionales IT desde el CIO para abajo bien podrían necesitar comenzar a considerar nuevos significados de la palabra “monitoreo”.

En particular, Kaplan recomendó el “monitoreo basado en el negocio”, o dar seguimiento al uso de aplicaciones desde los puntos de vista de la productividad y el ROI, incluso cuando los empleados proporcionan las herramientas mismas. Eso es lo más importante si la compañía reembolsa los costos a esos empleados a través de reportes de gastos u otros medios. “El monitoreo va a cambiar del simple monitoreo clásico del uso a ‘oiga, ¿realmente esto aporta ROI a nuestra empresa?'”, dijo Kaplan. “No creo que nadie haya descifrado realmente ese código aún”.

6. Calma, aún se puede decir “no”

No todo está perdido para quien gusta de decir “no” a los usuarios. Aún puede hacerse.

El modelo BYO estratégico no es una anarquía global. Requiere una sólida política, educación y refuerzo. De acuerdo con Kaplan, cuando se diga “no”, hay que dejar que la política cargue con el mayor peso. Suena directo, aunque la política es una de esas herramientas burocráticas que es demasiado fácil pasar por alto o aplazar. Aún es posible prohibirle al empleado usar ciertos dispositivos o aplicaciones; incluso, controlar la forma en que utilizan tecnologías aprobadas. Simplemente hay que servirse de una política sólida y de capacitación para lograrlo, más que ladrar desde atrás de la mesa de ayuda.

InformationWeek México